Vivir entre las sombras, al amparo de la duda; ocultando el cáliz de nuestra primavera,
convirtiéndolo en hielo para los ojos del mundo. Días de lluvia golpean la ventana, mas seguimos
acobardados en esta incertidumbre recostada en el lecho de la suposición. ¿Quién ha robado
aquellas ganas de gritar al mundo la suerte de los enamorados? ¿Quién, por lágrima cambia
seguridad, y no deja que los corazones se fundan en el abismo fortuito del amor?




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